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Antigüedad de la Lucha Canaria
Existe
diversidad de opiniones acerca del origen de nuestra vieja lucha canaria.
Entre otras, la que sostiene que después de la conquista(Gran Canaria
1483, La Palma 1493 y Tenerife-fin de la Conquista-1496) fue importada
de Suiza por existir allí otra en cierto modo parecida a la nuestra,
pero la mayoría de nuestro pueblo es de opinión que tiene
un indiscutible origen canario, opinión que se fundamenta mas aun
con lo que nos dice Antonio de Viana en su poema titulado “Antigüedades
de las Islas Afortunadas”, escrito en 1604 en el cual hace historia
de nuestra lucha.
Una lucha en el tiempo de los guanches.
Un
testimonio de inestimable valor sobre el origen y la historia de nuestra
lucha, nos lo da el celebre poeta Antonio de Viana, hijo de uno de los
conquistadores que vinieron a Tenerife al mando del capitán Juan
de Esquivel, nació en la laguna en 1578, es decir cuando solo se
habían cumplido 82 años de la conquista de Tenerife, los
hechos que narra el poeta lagunero solo llevaban 100 años de ocurridos,
y en su tiempo vivían todavía muchos hijos y nietos de conquistadores.
por este detalle podrán juzgar nuestros lectores el valor histórico
del poema que afirma el abolengo antiquísimo, netamente indígena,
de nuestra lucha, tal como la practicaban los guanches.
Viana comienza describiendo unas fiestas en la corte del Rey Bencomo,
en el valle de la Orotava. Asisten los guanches del estado, nobles, ancianos,
principales, ricos, todos precedidos por el gran Mencey. Resuenan las
músicas rusticas (flautas y tamboriles), y comienzan los bailarines
solemnes “muy honestos, muy sencillos, muy higiénicos”,
que consistían en hacer saltos, vueltas y mudanzas.
Poema
Salen
luego a la lucha dos mancebos
briosos, bien dispuestos y valientes,
desnudos, mal revueltos los tamarcos,
por bien de honestidad a la cintura;
demuestran lucios los nervosos brazos
desnudos muslos y vellosas piernas,
untadas con manteca, porque siendo
asidos y apretados con las manos
resbalasen, mostrando mas sus fuerzas
eran los dos gallardos luchadores,
el uno Rucadén, otro Caluca;
midense, abrazos, hacen firmes presas,
garran las uñas en la untada carne
y exprimen los dedos la manteca
los miembros hinchan de los fuertes miembros,
ármanse el uno al otro zancadillas,
dánse enviones, vueltas y revueltas
soplan casi gimiendo los anhelitos,
o por mejor decir medio bramando.
Vierten
los secos labios de sus bocas
amarga espuma de encendida cólera
afirma Rucadén el pie siniestro,
carga sobre el cuerpo de Caluca
tuércele un poco, y con el diestro brazo
le arroja en tierra de una gran caída.
Admira
a los presentes su braveza
queda mantenedor en el terreno;
deja Caluca al vencedor ufano,
sálese de la cueva de recorrido,
loan a Rucadén y antes de un punto
tome resuello el angustiado aliento
se opone a la venganza del vencido
Arico, amigo suyo y su pariente….
En
1764 comentaba George Glass “… que las diversiones entre la
gentes del pueblo, además de cantar, tocar la guitarra y bailar,
consisten en luchar, en jugar a las cartas, en jugar al tejo y en lanzar
una pelota a través de un anillo colocado a gran distancia…”
La
Lucha Canaria debía ser una diversión de gran arraigo popular
ya que no la apreciaba mucho la burguesía.
Era la época en que se celebraban luchadas concertadas entre los
distintos bandos o pueblos de cada isla y de las cuales se hacían
grandes romerías, como se sucedían las celebres luchas de
la cumbre en La Palma.
“En la fiesta principal que era el Beñesmén y que
tenia lugar al recoger la cosecha y frutos de veranos…” hacían
entre año, (tiempo que los luchadores contaban por lunaciones)
muchas juntas generales… y aquí mostraba cada cual su valor,
haciendo alarde de sus gracias, correr, bailar…luchar y de mas cosas
que alcanzaban…
Aquellos vigorosos atletas, a esos hombres que según todos los
indicios, su parentesco con la raza de Cromagnon se ha probado científicamente
y a cuya se superpusieron otras que provenían del litoral africano
entre las que están esas que nos revelan los tipos rubios llegados
de las llanuras asiáticas por el norte de Europa, tribus que penetrando
por las costas de Libia, llevaron sus conquistas hasta las estribaciones
del Atlas y por medio de las cuales nos llevaron a las islas rasgos de
las culturas mediterráneas, como los fueron entre otras las griegas
y las egipcias. La momificación de cadáveres es uno de los
datos que lo ponen de manifiesto.
Esto, al margen de que algunos navegantes dieran con nuestras islas a
través del tiempo en distintas situaciones y de la tan traída
y llevada leyenda de la Atlántida, según la cual nuestra
región uno de los restos de aquella civilización, determinan
definitivamente la raza de nuestro pueblo.
Sea como fuere, bien es cierto que al llegar los conquistadores hallaron
un pueblo de personas, según los cronistas de la época de
la expedición de Bethencourt… “que en ninguna parte
del mundo se habían encontrado gente mas hermosas y mejor formadas
que los guanches…”
Eran ellos altos, fuertes y bien proporcionados de tez oscura, ojos generalmente
azules y cabello largo y rubio. Algunos de los esqueletos que hoy se conservan
en los museos nos dan muestra de unos pocos individuos con una estatura
gigantesca, mas cabe suponer, que es un desarrollo fuera de lo normal
como se da de hecho en muchas otras razas del mundo.
Normalmente, su estatura media oscilaba entre los 1.70 y los 1.75 cm,
habiendo bastantes individuos de 1.80 cm. Excepcionalmente habían
también de 2 metros.
Duro esqueleto, con huesos de notable espesor y resistencia, envueltos
a su vez en un sistema muscular de solidez envidiable.
En el acertado texto dedicado a los niños en el cattón de
la lucha canaria…”luchaban con destreza una veces cuerpo a
cuerpo con los cuerpos untados en cebo…” se terminaba el enfrentamiento
cuando el vencido gritaba “gama, gama” que en aborigen significa
“basta, basta”
Hoy la Lucha Canaria ha variado con respecto a la forma de practicarla
en la antigüedad, ni se usa el cebo para untar los cuerpos ni nos
cubrimos con los mismos tamarcos, pero en su esencia sigue siendo la misma.
Con el paso del tiempo se ha adoptado nuevas maneras y reglas en la lucha,
normalmente impuestas por las transformaciones que le han hecho y por
el afán de adaptar lo que era “un juego” en un deporte
organizado en el que salvo raros casos, hoy en día , luchas de
rasquera y desafíos, es un deporte de equipo, aunque la soledad
de un hombre con otro agarrado en el terreno, solos los dos para decidir,
siempre le de un tono humano diferente. Es casi en algunas ocasiones un
reto en toda regla.
En La Palma, a principios de siglo, existían muy buenos luchadores:
entre ellos que se midieron con éxito ante el famoso “Mandarrias”,
en una de las incursiones que este hizo a la palma con motivo de unas
luchadas celebradas en los llanos,; estos hombres fueron Facundo Yanes
y Pedro Perera. Facundo lo llevo a tirar también en Cuba.
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